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El potasio en el fin de ciclo del cereal

Llegado el momento de finalización del ciclo de cultivo del cereal, conviene recordar la importancia del potasio para un adecuado termino de este.

El potasio es un macronutriente esencial que regula funciones críticas en las plantas.

  • Regulación hídrica y de estomas: Controla la apertura y cierre de los estomas, gestionando la transpiración y optimizando el uso de agua.
  • Activación enzimática: Participa en más de 50 sistemas enzimáticos responsables del crecimiento y metabolismo.
  • Fotosíntesis y energía: Actúa en la producción de adenosín trifosfato (ATP), esencial para la transferencia de energía, y activa la fotosíntesis.
  • Transporte de nutrientes y azúcares: Facilita el movimiento de carbohidratos (azúcares) desde las hojas a los órganos de almacenamiento (frutos, raíces, tubérculos), mejorando su calidad y calibre.
  • Síntesis de proteínas: Es necesario para la conversión de nitrato en proteínas.
  • Resistencia al estrés: Fortalece la pared celular, mejorando la tolerancia a sequías, heladas, plagas y enfermedades. 

Tanto su carencia como exceso puede provocar problemas en el correcto devenir del cultivo.

Su correcta presencia moviliza los nutrientes de la hoja a la espiga, asegurando el tamaño, peso y calidad nutricional del grano adecuados.

Interviene en funciones clave como:

  • Transporte de azúcares y almidón.
  • Regulación hídrica y turgencia.
  • Resistencia al estrés.

Además tiene impacto en la calidad y el rendimiento, un suministro adecuado de potasio se traduce directamente en:

  • Aumento del peso de mil granos: Se obtienen granos más densos y con mayor peso específico.
  • Mejora nutricional: Incrementa los niveles de proteína y gluten en cereales como el trigo, mejorando su valor panadero.
  • Uniformidad del tamaño: Reduce la cantidad de granos pequeños o «vanos», asegurando que una mayor proporción de la cosecha supere los calibres comerciales.
  • Fortaleza del tallo: Previene el encamado (caída de la planta), lo que protege el llenado del grano hasta el momento de la cosecha.

¿Aplicación foliar o radicular?

La elección entre aplicación foliar o radicular no se trata de cuál es «mejor» en términos absolutos, sino de cuándo y para qué se utiliza cada una. En el cultivo de cereales, ambos métodos son complementarios

  1. Aplicación Radicular (Suelo)

Es la base del cultivo. Debe aportar el grueso del potasio necesario para el desarrollo estructural de la planta. 

  • Cuándo: Generalmente se realiza como abonado de fondo o sementera.
  • Ventaja: Nutre la planta de forma continua y profunda, permitiendo un desarrollo sostenido.
  • Limitación: La absorción por raíz puede verse bloqueada por condiciones del suelo (fijación en arcillas, pH extremo) o por estrés hídrico (sequía), ya que las raíces necesitan agua para absorber el potasio. 
  1. Aplicación Foliar (Hoja)

Es una herramienta de precisión y choque para momentos críticos como el engorde del grano. 

  • Cuándo: Durante el llenado de grano o ante situaciones de estrés (sequía, suelos fríos o bloqueados).
  • Ventaja: La absorción es 8 a 9 veces más rápida que por el suelo. El potasio foliar se absorbe en un 50% en un plazo de 10 a 24 horas.
  • Limitación: No puede sustituir todo el abonado de fondo porque aplicar dosis altas quemaría las hojas (fitotoxicidad). 

Recomendación para el engorde del grano

Si ya hiciste un buen abonado de fondo, una aplicación foliar de potasio en la etapa de llenado es la mejor estrategia para maximizar el peso específico y el rendimiento final, especialmente si hay falta de humedad en el suelo que dificulte la absorción radicular.

Momentos clave de la aplicación foliar de potasio

La aplicación foliar de potasio en cereales es más efectiva cuando se realiza en etapas fenológicas específicas de alta demanda y bajo condiciones ambientales controladas para maximizar la absorción.

  1. El momento clave: Etapa de Llenado (Engorde)

El periodo crítico para aplicar potasio foliar es desde la antesis (floración) hasta el llenado del grano

  • Por qué: En esta fase, la demanda de potasio de la planta aumenta drásticamente para transportar azúcares hacia la espiga.
  • Otras etapas: También es útil en la pre-floración para asegurar una estructura fuerte y evitar el encamado (caída de la planta). 
  1. Condiciones ambientales ideales

Para que la hoja absorba el nutriente y no se queme, debes seguir estas reglas:

  • Horario: A primera hora de la mañana (preferible) o al atardecer. En la mañana, los estomas están abiertos y la planta tiene su mayor capacidad de absorción.
  • Temperatura: Debe ser inferior a 27-28 °C. El calor excesivo evapora la solución rápidamente, dejando sales que pueden quemar el tejido foliar.
  • Humedad Relativa: Lo ideal es que sea superior al 60%. La alta humedad mantiene las gotas líquidas por más tiempo, facilitando la penetración a través de la cutícula de la hoja.
  • Viento: Velocidades menores a 10 km/h para evitar la deriva del producto fuera del cultivo. 
  1. Cuándo es una «necesidad» urgente

La vía foliar pasa de ser complementaria a ser prioritaria en estas situaciones:

  • Estrés hídrico: Si el suelo está seco, las raíces no pueden extraer potasio; la aplicación foliar salta este bloqueo.
  • Suelos bloqueados: pH extremos (muy ácidos o muy básicos) que fijan el potasio en el suelo e impiden su absorción radicular.
  • Recuperación rápida: Tras eventos de estrés como heladas o ataques de plagas que han dañado el sistema radicular

Llegado este punto, es un momento adecuado de aplicar potasio por vía foliar y hacerlo junto al tratamiento fungicida, nos permite optimizar recursos.

Compatibilidad con fungicidas

En la mayoría de los casos es compatible mezclar potasio foliar con fungicidas. De hecho, es una práctica común para ahorrar costes operativos al realizar una sola aplicación durante la etapa de llenado del grano. 

Sin embargo, para garantizar la eficacia y evitar daños al cultivo, debes seguir estas recomendaciones críticas:

Reglas para una mezcla segura

  • Compatibilidad de pH: La mayoría de los fungicidas e insecticidas funcionan mejor en un pH ligeramente ácido (entre 4.0 y 6.5). Usar Fuentes de potasio neutras o ligeramente ácidas, evitan problemas de degradación del fungicida.
  • Incompatibilidades específicas:
    • No mezcles con fungicidas de reacción fuertemente alcalina (como el caldo bordelés o polisulfuros).
  • Prueba de la jarra: Antes de llenar el tanque grande, realiza siempre una pequeña prueba en un recipiente transparente. Mezcla los productos en las proporciones reales y observa si hay precipitados, grumos o cambios bruscos de temperatura

Uso con drones

La aplicación con dron es una opción altamente eficiente para el engorde del grano, ya que permite tratar el cereal en su etapa final sin pisar el cultivo y con una precisión milimétrica. 

Para que la mezcla de potasio y fungicida funcione bien mediante dron, debes tener en cuenta estos factores clave:

  1. El desafío del «Ultra Bajo Volumen» (ULV)

A diferencia de un tractor que usa 200-400 litros de agua por hectárea, los drones suelen aplicar entre 15 y 30 litros/ha

  • Concentración: Al usar tan poca agua, la mezcla está muy concentrada. Esto aumenta el riesgo de que el potasio y el fungicida reaccionen o que se saturen y taponen las boquillas.
  • Dosis recomendada: En aplicaciones con dron, se recomienda ajustar la dosis de potasio a unos 2 kg/ha para evitar la cristalización en el equipo y asegurar una buena disolución. 
  1. Ventajas del uso de drones en el engorde
  • Sin daños mecánicos: A diferencia del tractor, el dron no crea rodadas. En la fase de llenado de grano, esto supone salvar entre un 2% y un 5% de la cosecha que de otro modo se perdería por pisado.
  • Efecto «Downwash»: Las hélices del dron generan un flujo de aire hacia abajo que mueve las hojas, permitiendo que el potasio y el fungicida lleguen incluso a las partes bajas de la planta y cubran mejor la espiga.
  • Agilidad: Permite intervenir justo en el momento óptimo de la enfermedad o del estado fenológico, incluso si el suelo está demasiado húmedo para entrar con maquinaria pesada. 
  1. Precauciones técnicas y legales
  • Compatibilidad física: Es obligatorio realizar una «prueba de la jarra» con las dosis concentradas que usará el dron. Si aparecen grumos o sedimentos, no lo uses.
  • Coadyuvantes: Es muy recomendable usar coadyuvantes específicos para drones que reduzcan la deriva (vuelo de gotas fuera del objetivo) y mejoren la adherencia en la hoja.
  • Normativa: En España, la aplicación de fitosanitarios (como fungicidas) con drones se considera «aplicación aérea» y requiere autorización específica y estar registrado como operador

Para una aplicación mediante dron en cereales durante la etapa de engorde, la clave es manejar concentraciones más altas de lo habitual debido al bajo volumen de agua que utilizan estos equipos.

Para una mezcla de potasio + fungicida, se deben seguir recomendaciones técnicas para asegurar la eficacia del producto sin causar fitotoxicidad.

  1. Dosis de Potasio (Foliar) 

En aplicaciones con dron (volúmenes de 15 a 30 L/ha), se busca una concentración del 5-6% del producto en la mezcla para evitar quemaduras foliares (fitotoxicidad).

  • Producto sólido (ej. Sulfato o Nitrato potásico): Las cantidades aplicadas por hectárea dependen del producto y el objetivo, debiendo mantenerse dentro de los rangos que aseguren la estabilidad de la mezcla y eviten la obstrucción de las boquillas.
  • Producto líquido: Generalmente se aplican dosis que aseguran una nutrición eficiente, respetando la concentración del fabricante. 
  1. Dosis de Fungicida
  • Dosis por hectárea: Se debe mantener la dosis completa por hectárea recomendada en la etiqueta del fabricante, independientemente de que se use menos agua que con un tractor.
  • Volumen de caldo: Para fungicidas en cereales, se recomienda un volumen de agua de 15 a 30 litros por hectárea para asegurar que la gota sea lo suficientemente fina para cubrir la espiga y la hoja bandera. 
  1. Consideraciones Técnicas
  • Coadyuvantes: Es imprescindible añadir un coadyuvante o «pegante» específico para drones. Esto reduce la evaporación de las gotas pequeñas y mejora la penetración del potasio y el fungicida en la planta.
  • Altura y Velocidad: Para fungicidas y nutrición, el dron debe volar a una altura de 2 a 3 metros sobre el cultivo. Esto aprovecha el flujo de aire de las hélices para que el producto llegue al interior de la masa foliar. 

Uso con drones

Sí, Potomak de Arvensis Agro es compatible y muy adecuado para la aplicación mediante dron en cereales. Su formulación líquida y sus propiedades químicas lo hacen ideal para los sistemas de pulverización de ultra bajo volumen (ULV) que utilizan estos equipos. 

¿Por qué es compatible con drones?

  • Formulación SL (Concentrado Soluble): Al ser un líquido totalmente soluble, no contiene partículas sólidas que puedan obstruir las boquillas finas de los drones.
  • pH Neutro (7,5): Su pH cercano a la neutralidad garantiza una excelente compatibilidad en mezclas con la mayoría de los fungicidas del mercado, evitando que estos se degraden o pierdan eficacia.
  • Rápida Absorción: Contiene ácidos orgánicos y extractos de algas que actúan como transportadores, permitiendo que el potasio entre rápidamente en la célula de la planta, algo vital cuando se aplica poca cantidad de agua. 

Recomendación de dosis para Dron

Dado que el dron utiliza volúmenes de agua muy reducidos (normalmente entre 15 y 30 L/ha), la dosificación debe ajustarse para no saturar la mezcla:

  • Dosis orientativa: Se recomienda aplicar entre 1,5 y 2,5 litros de Potomak por hectárea.
  • Concentración en el tanque: Intenta que el producto no supere el 10-15% del volumen total del caldo en el dron para mantener una viscosidad adecuada y evitar riesgos de fitotoxicidad por exceso de concentración.
  • Mezcla con fungicida: Puedes añadir el fungicida a su dosis habitual por hectárea. Gracias a que Potomak es libre de cloruros y sulfatos, el riesgo de reacciones químicas negativas con el fungicida es mínimo. 

Pasos para la mezcla en el dron

  1. Llenar el tanque del dron con agua hasta la mitad.
  2. Añadir un coadyuvante (especialmente recomendado en drones para evitar que la gota se evapore antes de llegar a la hoja).
  3. Incorporar Potomak y agitar.
  4. Añadir el fungicida (previamente diluido si es en polvo o granulado).
  5. Completar con el agua restante

Maracuyá: un cultivo tropical puede ser exitoso en Andalucía

La fruta tropical que conquista nuevos mercados

Detrás de este fruto de origen tropical, existe una historia fascinante que combina botánica, cultura, religión y agricultura moderna. Para agricultores que buscan conocer nuevas opciones, pueden pensar en este cultivo tan fascinante.

El maracuyá, también conocido como fruta de la pasión, parchita, chinola o mburucuyá según el país, es una de las frutas con mayor proyección comercial en aumento de área plantada en los últimos años. Su aroma intenso, gusto singular y versatilidad gastronómica han favorecido en los mercados globales, mientras que su cultivo comienza a ganar relevancia en zonas mediterráneas de la península ibérica.

¿Qué es el maracuyá?

El maracuyá pertenece a la especie Passiflora edulis, una planta trepadora originaria de las regiones tropicales de la cuenca amazónica sudamericana, que abarca Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Brasil, Bolivia y Paraguay.

Se caracteriza por ser una planta vigorosa y leñosa que puede alcanzar hasta 20 metros de longitud en condiciones favorables. Se puede esperar como mínimo 10 toneladas por hectárea al año bajo condiciones normales, aunque en cultivos altamente tecnificados puede alcanzar o superar las 35 a 50 toneladas por hectárea al año

Entre las variedades más conocidas destacan:

  • Maracuyá amarillo (Passiflora edulis f. flavicarpa)
  • Maracuyá morado (Passiflora edulis f. edulis)
  • Híbridos adaptados a diferentes condiciones climáticas

Su fruto es apreciado tanto para consumo fresco como para la elaboración de sumos, postres, helados, mermeladas y productos industriales.

¡Qué curioso! ¿Por qué se llama "fruta de la pasión"?

El nombre «fruta de la pasión» tiene un origen histórico y simbólico.

Durante el siglo XVI, misioneros españoles y portugueses observaron la singular estructura de la flor de la pasionaria y la asociaron con distintos elementos de la Pasión de Cristo:

  • La corona de espinas: Los filamentos radiales y finos que rodean el centro de la flor guardan un gran parecido con la corona de espinas colocada sobre la cabeza de Jesús.
  • Los tres clavos: Los tres estigmas (las estructuras superiores del pistilo en forma de T) representan los tres clavos utilizados para fijar a Cristo en la cruz (uno para cada mano y uno para los pies).
  • Las cinco llagas o heridas: Los cinco estambres (antenas que contienen el polen) simbolizan las cinco heridas principales sufridas por Jesús: las de las manos, los pies y el costado.
  • Los apóstoles: Los diez pétalos y sépalos exteriores de la flor representan a los diez apóstoles que permanecieron fieles durante el proceso de la crucifixión, excluyendo a Judas (el traidor) y a Pedro (que lo negó).
  • Los azotes o flagelos: Los zarcillos de la planta trepadora, que utiliza para sujetarse y crecer, fueron asociados con los látigos y cuerdas empleados durante la flagelación.

Esta interpretación religiosa llevó a popularizar el nombre de “fruta de la pasión”, que aún hoy identifica al maracuyá en gran parte del mundo, aunque en Paraguay y el noreste de Argentina, donde recibe el nombre en guaraní de mburucuya, están adaptadas a regímenes más o menos tropicales. 

Características botánicas de la pasionaria

Passiflora edulis es una planta que puede alcanzar veinte metros de longitud en condiciones climáticas favorables; su periodo de vida no supera por lo general una década. Una misma planta puede presentar hojas no lobuladas cuando se empieza a desarrollar, y luego hojas trilobuladas. Como es habitual, las raíces son superficiales.

La flor de colores vibrantes y característica única se presenta individualmente; puede alcanzar los cinco centímetros de diámetro en las variedades silvestres, y hasta el doble en las seleccionadas por su valor ornamental. Es normalmente blanca, con tintes rosáceos o rojizos, otras presentan colores que van desde el rojo intenso hasta el azul pálido.

Además de su atractivo comercial, sus flores son consideradas entre las más espectaculares del reino vegetal, razón por la cual muchas especies del género Passiflora también se cultivan como ornamentales.

El color de los frutos presenta grandes diferencias; la más frecuente en los países de origen es amarilla, pero, por su superior atractivo visual, suele exportarse a los mercados europeos y norteamericanos, pero garantiza las mismas características en sabor y olores marcantes.

Expansión mundial del cultivo

Aunque su origen se encuentra en Sudamérica, el maracuyá se ha adaptado con éxito a numerosas regiones tropicales y subtropicales del planeta, por lo tanto, hay grandes expectativas de éxito en cultivar esta fruta en Mediterráneo.

Actualmente se cultiva en: Paraguay, Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, México, Costa Rica, República Dominicana, Sudáfrica, Kenia, India, Australia, Hawái, Israel, Islas del Caribe…

En España, las Islas Canarias han liderado tradicionalmente su producción, aunque el interés por su cultivo se está extendiendo a otras regiones principalmente en Andalucía, con condiciones climáticas favorables.

El cultivo del maracuyá: aspectos clave para el éxito productivo

Sistemas de conducción

Como ya hemos comentado, por su característica trepadora, el maracuyá requiere estructuras de soporte adecuadas para optimizar la producción y facilitar las labores agrícolas.

Espaldera vertical, es el sistema más común en explotaciones comerciales, donde el crecimiento se organiza de forma vertical. La altura de la estructura, en la mayoría de los casos, suele rondar los 2 metros. En este sistema, la planta se desarrolla a partir de un tallo principal vertical que, al alcanzar aproximadamente esa altura, se divide en dos brazos horizontales desde los cuales emergen los brotes productivos.

Parral, los frutos están más protegidos al caer hacía abajo, aunque el manejo en general es más complicado; en ensayos llevados a cabo en invernadero en Andalucía se ha encontrado además que, a igualdad de densidad de plantación, el rendimiento en espaldera prácticamente dobla el del parral, probablemente debido a la mayor superficie foliar expuesta, si bien, la coloración de los frutos en parral es más uniforme

Polinización: factor importante y decisivo para la producción

Hay diferencias en cuanto a las necesidades de polinización según la especie que requieren un diseño y manejo de la polinización diferente. El maracuyá amarillo y el maracuyá dulce son autoincompatibles, es decir, necesitan polinización cruzada con polen procedente de otras plantas o variedades, para una adecuada fecundación y cuajado de frutos. 

La polinización natural se lleva a cabo principalmente por abejorros (Xylocopa sp.) y otros insectos, aunque la efectividad suele ser muy baja. Por este motivo en los cultivos comerciales es preciso llevar a cabo polinización manual. Lo que a su vez, necesita el soporte de equipo capacitado para hacerlo en campo.  

El maracuyá morado, y sus híbridos en general, son autocompatibles, aunque la autopolinización no es muy efectiva, por lo que para tener una adecuada producción se requiere también la actividad de insectos polinizadores. 

En cultivo en invernadero de estas especies la introducción de plantas con muchas flores para atraer polinizadores durante la floración ha funcionado bastante bien proporcionando una polinización adecuada. 

¿Tiene el maracuyá futuro en España?

Las condiciones climáticas de determinadas zonas costeras andaluzas, especialmente bajo invernadero, permiten recrear ambientes adecuados para el desarrollo de esta especie tropical.

Los estudios y experiencias comerciales realizados hasta la fecha indican que:

  • El maracuyá morado presenta una mejor adaptación al clima andaluz.
  • El cultivo protegido ayuda a evitar daños por bajas temperaturas.
  • El control de humedad y temperatura mejora la calidad de los frutos.
  • Existe un mercado creciente para frutas tropicales de proximidad.

No obstante, el exceso de calor y la baja humedad relativa durante el verano continúan siendo factores que requieren una gestión adecuada.

Expectativas

El maracuyá combina historia, belleza y viabilidad económica. Su procedencia amazónica, el simbolismo único de su flor y la creciente demanda de frutas exóticas lo posicionan como una opción muy interesante para agricultores que buscan diversificar sus cultivos.

Aunque su manejo requiere conocimientos específicos en conducción, poda, polinización y sanidad vegetal, los resultados observados en zonas subtropicales e invernaderos de Andalucía evidencian que este fruto tropical posee un notable potencial de desarrollo dentro del sector agrícola español.

El maracuyá puede convertirse en un cultivo estratégico para aprovechar las nuevas oportunidades del mercado de frutas premium y de alto valor añadido.

¿Por qué las sandías pierden calidad durante las olas de calor extremas?

La sandía es un cultivo acostumbrado al calor. De hecho, es difícil imaginar una producción importante de sandía sin altas temperaturas.

Sin embargo, la campaña pasada dejó una situación que llamó la atención de productores y técnicos en varias zonas de oriente medio. A pesar de obtener frutos de buen tamaño y campos aparentemente bien desarrollados, una parte importante de la cosecha terminó siendo rechazada por problemas de calidad interna.

  • Al abrir las sandías aparecían síntomas muy similares:
  • Pulpa pálida o con zonas blanquecinas.
  • Falta de dulzor.
  • Cavidades internas.

  • Tejidos fibrosos.
  • Pocas semillas desarrolladas.
  • Color rojo irregular.

Muchos agricultores pensaron inicialmente que se trataba de un problema de maduración. Sin embargo, todo apunta a que el origen del problema estuvo mucho antes, durante la floración y el cuajado.

Las temperaturas superiores a 40°C durante el día no son extrañas en esta región. Lo que sí resultó especialmente problemático fueron las temperaturas nocturnas cercanas a 30°C mantenidas durante varios días consecutivos. Y lo más importante: ocurrieron durante la fase reproductiva del cultivo.

La floración es uno de los momentos más sensibles de todo el ciclo de la sandía. Es durante esos pocos días cuando se define gran parte de la calidad futura del fruto.

Con temperaturas extremas pueden aparecer varios problemas al mismo tiempo:

  • Menor viabilidad del polen.
  • Menor fecundación.
  • Desarrollo incompleto de semillas.
  • Mayor estrés oxidativo.
  • Menor disponibilidad de carbohidratos para flores y frutos.

Aunque el fruto llegue a cuajar y alcanzar tamaño comercial, muchas veces ya arrastra problemas internos que aparecerán semanas después. Las semillas hacen mucho más de lo que pensamos. Cuando se abre una sandía afectada suele observarse algo curioso: hay menos semillas de lo normal.

Cada semilla actúa como una pequeña fábrica hormonal que ayuda a coordinar el crecimiento de la pulpa que la rodea.

Cuando el calor afecta a la fecundación:
• Se desarrollan menos semillas.
• Disminuyen las señales hormonales dentro del fruto.
• El crecimiento se vuelve irregular.
• Aparecen cavidades internas.
• La acumulación de azúcar disminuye.

En muchos casos, el problema no es que la sandía no haya crecido. El problema es que no ha podido desarrollarse correctamente por dentro.

¿Por qué aparecen cavidades internas?

El conocido Hollow Heart no es una enfermedad. Es simplemente la consecuencia de un crecimiento irregular de la pulpa.

Cuando determinadas zonas del fruto reciben menos estímulo hormonal debido a una menor cantidad de semillas desarrolladas, algunos tejidos crecen más rápido que otros y terminan apareciendo huecos o cavidades.

En campañas normales estos casos suelen ser aislados. Pero cuando una ola de calor coincide con la floración, el problema puede extenderse a grandes superficies.

La pista que nos dejan los haces vasculares (ver fotos). Otro síntoma muy frecuente es la aparición de cordones amarillentos o blanquecinos dentro de la pulpa. Son los haces vasculares, los conductos que transportan agua, nutrientes y azúcares.

En una sandía bien desarrollada apenas se distinguen. Cuando el fruto ha sufrido estrés durante su formación, estos tejidos quedan mucho más visibles porque la pulpa no madura de forma uniforme y la acumulación de licopeno es menor.

Por eso suelen aparecer acompañados de falta de color, menor contenido de azúcar y peor textura.

El verdadero desafío: proteger la flor

Durante años la mayoría de los programas de nutrición se han centrado en el desarrollo del fruto. Sin embargo, las nuevas condiciones climáticas están obligando a cambiar el enfoque.

Cada vez resulta más evidente que la calidad final de una sandía empieza a decidirse durante la floración.

  • Si protegemos la flor, protegemos la fecundación.
  • Si protegemos la fecundación, protegemos el desarrollo de las semillas.
  • Y si protegemos las semillas, protegemos la calidad interna del fruto.

Una estrategia de protección reproductiva

bioestimulantes de algas

bioestimulantes

Triamin Plus bioestimulante

Fertimix B

Quicelum bioestimulante

Ante escenarios de calor extremo, el objetivo ya no debe ser únicamente aumentar la producción.

El objetivo debe ser mantener activa la fisiología reproductiva de la planta durante los momentos más críticos.

Para ello es recomendable trabajar con programas que combinen:

  • Extractos de algas concentrados Ascophyllum nodosum, ALGAPOWER
  • Osmoprotectores: GLIBETINA con alto contenido en glicina betaina y prolina.
  • Aminoácidos específicos como TRIAMIN PLUS con alto contenido en acido glutámico, glicina y prolina
  • FERTIMIX-B y/o FERTIMIX-FLOWERS, con alto contenido en boro y molibdeno.
  • La combinación de soluciones como QUIICELUM dentro de una estrategia orientada a la floración y el cuajado puede ayudar a mantener la actividad fisiológica de la planta cuando las condiciones ambientales dejan de ser favorables.

Mirando al futuro

Las olas de calor extremo ya no son episodios aislados. Cada campaña aparecen con mayor frecuencia y afectan cada vez más a la calidad de los cultivos.

Por eso la pregunta ya no es si volverán a ocurrir.

La pregunta es si estaremos preparados para proteger el momento más importante del cultivo: la fase reproductiva.

Porque al final, la diferencia entre una sandía comercial y una sandía rechazada puede empezar a decidirse mucho antes de que el fruto sea visible en el campo.

Mi primera plantación de pistacho. Lo que nadie te cuenta el primer año.

El pistacho es el cultivo del futuro. Latte de pistacho, chocolate de Dubái, pistacho rolls… todos los tiktokers patrocinándolo, lo último en salud… estaba clarísimo: era un pelotazo. Además, en teoría, todo parecía bastante fácil.

Hasta que plantas.

Y pasan las semanas.

Y aquello no tira.

No crece como esperabas. Bueno, ni como esperabas ni como no: eso no crece. Incluso alguna planta se muere. Pero lo peor no es solo eso, sino que empiezas a hablar con gente y cada uno te dice algo distinto. A uno le fue genial haciendo una cosa, otro te recomienda justo lo contrario, y todos parecen tenerlo bastante claro. Menos tú.

Y ahí es donde empieza la parte que nadie te cuenta del primer año.

Todo estaba bien... o eso parecía

Al principio intentaba no preocuparme demasiado. Al fin y al cabo, me lo había mirado. Había leído, preguntado y entendido, más o menos, cómo funcionaba el cultivo. Así que me repetía lo típico: es normal, es el primer año, la planta necesita tiempo. Al final es un trasplante, tiene que adaptarse, desarrollar raíz… ya crecerá.

El problema es que una cosa es que crezca poco y otra muy distinta es esa sensación de que no termina de arrancar. De que algo no va bien, aunque no sepas exactamente qué. Y ahí fue cuando dejé de mirar solo la parte aérea y empecé a darle vueltas a todo lo demás.

Porque, claro, en mi cabeza todo tenía sentido. La finca no era nueva. Venía de almendro y había funcionado bien durante años, sin grandes problemas ni complicaciones. Así que di por hecho que el suelo era bueno.

Error.

Porque luego descubres que un suelo puede ser “bueno”, sí, pero solo para lo que había antes.

El almendro es bastante agradecido. Aguanta suelos más pesados, cierta compactación e incluso un drenaje algo justo sin que eso se traduzca necesariamente en un drama. El pistacho no. El pistacho necesita suelos más sueltos, buen drenaje y, sobre todo, que la raíz pueda moverse sin limitaciones.

No tenía un suelo malo. Simplemente no era un suelo para pistacho.

Y si la raíz no arranca, ya puedes quedarte mirando la parte aérea todo lo que quieras, que arriba tampoco va a pasar gran cosa.

Luego está el clima, que es otro tema. Nunca había sido el paraíso, pero yo pensaba: bueno, alguna helada tardía, inviernos un poco irregulares… nada gravísimo. Pues el pistacho, por lo visto, tenía otra opinión.

Y ahí empecé a entender algo bastante incómodo: a veces no hay un gran problema clarísimo que puedas señalar con el dedo. A veces lo que hay son varias pequeñas limitaciones, ninguna espectacular por separado, pero todas sumando en la misma dirección. Y esa dirección, por desgracia, no era precisamente hacia adelante.

Cuando empiezas a entender

Y entonces haces lo que hace cualquiera cuando ve que algo no arranca: empiezas a tocar cosas. Por desesperación, básicamente. Preguntas a uno, a otro, pruebas, ajustas el riego, cambias la nutrición, metes algún producto… cualquier cosa que haga que aquello arranque de una vez.

Pero llega un momento en el que entiendes que no va de hacer más. Va de entender mejor.

En mi caso, el cambio vino cuando dejé de intentar “activar” la planta y empecé a entender en qué fase estaba realmente. No era una fase de crecimiento. Era una fase de adaptación. Y eso cambia bastante la forma en la que manejas el cultivo.

Empecé por lo básico: ajustar mejor el riego, evitar excesos y no añadir más estrés a una planta que ya tenía suficiente. También dejé de mirar solo hacia arriba y empecé a mirar hacia abajo. A trabajar el suelo, no solo la parte aérea.

Ahí fue cuando empecé a introducir soluciones como CRIPTHUM o FERTTYBYO, no con la idea de empujar el cultivo a toda costa, sino de acompañarlo mejor en ese momento.

Porque al final, el suelo es la base.

Empecé a pensar más en construir un suelo más rico, más ligero y, sobre todo, vivo. En quitar limitaciones más que en forzar resultados. Y entendí que todo eso podía ayudar a la planta a gestionar mejor el estrés, a equilibrarse y a despegar cuando estuviese lista.

Y, sinceramente, cuando cambias el enfoque, también cambia bastante el estrés.

El mío, no el de la planta.

Y al final...

Al final te das cuenta de que el pistacho sí es el cultivo del futuro. No tanto por las expectativas de consumo, sino porque todo en él ocurre… en el futuro.

Todo lo de las redes, los lattes, los chocolates, los rolls, está muy bien. Pero entre plantar y llegar ahí hay una parte que no se ve. Una parte más lenta, más silenciosa y bastante menos glamourosa. Pero imprescindible.

El primer año no va de crecer.

Va de entender.

De equivocarte un poco, de agobiarte bastante y de empezar a mirar las cosas de otra manera. De dejar de pensar que todo se soluciona haciendo más y empezar a aceptar que muchas veces se trata de hacer mejor… o simplemente de saber esperar.

Y cuando lo aceptas, algo cambia.

No en la planta.

En ti.

P.D.: Os seguiré informando de cómo va mi plantación… y de si, efectivamente, consigo hacerme rica con ella.

La actividad de los microorganismos del suelo

La actividad de los microorganismos en el suelo es el motor de la fertilidad biológica, un proceso dinámico donde bacterias, hongos y otros organismos transforman el entorno para facilitar la vida vegetal. Esta actividad ocurre principalmente en la rizosfera, la zona de suelo que rodea directamente a las raíces y donde existe una comunicación constante entre la planta y los microbios.

Funciones clave de los microorganismos

Los microorganismos realizan tareas críticas que las plantas no pueden hacer por sí solas: 

  • Ciclaje de nutrientes: Descomponen la materia orgánica y residuos vegetales, liberando nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo y azufre para que la planta pueda absorberlos.
  • Fijación de nitrógeno: Ciertas bacterias captan el nitrógeno de la atmósfera y lo entregan directamente a las raíces.
  • Mejora de la estructura del suelo: Favorecen la formación de agregados estables, lo que mejora la aireación y la retención de agua.
  • Neutralización de toxinas: Pueden degradar compuestos contaminantes o metales pesados en el suelo (biorremediación)

Cómo afectan directamente a las plantas

La interacción microbiana impacta la salud y el rendimiento de los cultivos de diversas formas: 

  • Estimulación del crecimiento: Muchos microorganismos producen fitohormonas que aceleran el desarrollo de las raíces y hacen que la planta sea más vigorosa.
  • Protección y biocontrol: Actúan como defensas naturales contra patógenos. Compiten por espacio y alimento o producen sustancias antimicrobianas que frenan enfermedades.
  • Simbiosis energética: Las plantas emiten exudados radiculares (azúcares y energía) para alimentar a los microbios; a cambio, estos les proporcionan agua y minerales difíciles de extraer, como el fósforo.
  • Respuesta al estrés: Ayudan a las plantas a superar periodos críticos de sequía o escasez de nutrientes. 

Cómo afectan directamente a las plantas

Aunque la mayoría son beneficiosos, algunos microorganismos pueden ser perjudiciales:

  • Infecciones: Hongos, bacterias y virus patógenos pueden atacar el sistema radicular, causando marchitez o podredumbre.
  • Robo de nutrientes: Algunos patógenos manipulan la biquimica de la planta para desviar nutrientes hacia el sitio de la infección, debilitanto el resto del organismo.

Productos para mejorar la estructura del suelo y nutrir nuestros cultivos

  • FERTTYBYO: Esta formulado con Azospirillum brasilense,  cuya cepa  ARV20 ha sido cuidadosamente seleccionada por su notable capacidad como biofertilizante y bioestimulante. Azospirillum brasilense se establece en la zona rizosférica de las plantas, estableciendo una vida en simbiosis en la que planta y microorganismo comparten beneficios. Posee rutas bioquímicas que por una parte regeneran y solubilizan nutrientes del suelo, y por otra sintetizan fitohormonas naturales que estimulan y refuerzan la inmunidad de las plantas. Su aplicación al suelo de forma continuada provoca un incremento de desarrollo vegetativo de la planta, favoreciendo las interacciones beneficiosas en el entorno rizosférico y el desarrollo radicular de los cultivos.
  • MYCROTTRON: contiene Pseudomona putida de una cepa exclusiva FOP23, que lo que hace es colonizar la raíz de la planta donde establece una relación de mutualismo en la que la bacteria se beneficia de nutrientes de la planta e induce al crecimiento general de la planta además de evitar su colonización por patógenos.  Además, codifica al menos cinco fosfatasas implicadas en la solubilización del fosforo. Pseudomona putida muestra una alta tolerancia al estrés ambiental gracias a un sofisticado sistema de control de proteínas que incluye la secreción y el tráfico de péptidos, la modificación y reparación de proteínas, así como el plegamiento, la estabilización y la degradación de las proteínas, péptidos y glucopéptidos

bioestimulantes

mycrottron